21 de abril de 2026

La Semana Santa bajo el sionismo y bajo el islamismo: Israel y Siria

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La vida de los cristianos ha empeorado tanto en Siria, con el advenimiento del islamismo a finales de 2024, como en Israel, donde el sionismo es hostil a los cristianos. La Semana Santa constituye uno de los momentos más importantes del año para los cristianos, ya sean católicos, ortodoxos, armenios, maronitas… Sin embargo, el curso de estas celebraciones tan importantes se encuentra en peligro en estos dos países.

En Israel viene siendo habitual ver imágenes y vídeos en los que los cristianos son insultados y vejados públicamente. Por otra parte, el propio ejército israelí ha destruido iglesias e imágenes sagradas de santos y de la Virgen María, ya sea mediante bombardeos, con excavadoras o con disparos. De la misma forma, se ha visto a soldados israelíes mofándose de festividades importantes como el Domingo de Ramos, ridiculizando la celebración al agitar satíricamente las palmas tradicionales.

Este año, le fue prohibida la entrada al Patriarca Latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, a la Iglesia del Santo Sepulcro para celebrar la misa. Las autoridades alegaron que se trataba de una cuestión de seguridad. Tras la polémica, se permitió realizar la misa a puerta cerrada, pero hay indicios suficientes para no considerar este acontecimiento como algo casual.

Cualquiera puede consultar qué dicen los textos sagrados judíos sobre Jesucristo y la Virgen María, al igual que los vídeos e imágenes antes mencionados o las polémicas declaraciones del presidente Benjamín Netanyahu, de ascendencia polaca. En ellas, el líder sionista mencionaba una cita del historiador Will Durant en la que afirmaba que Jesucristo no tenía ninguna ventaja sobre Gengis Kan, aludiendo al uso de la fuerza despiadada como ventajosa frente a la moral, para acto seguido justificar la política belicista de Estados Unidos y sus satélites. Es común la ridiculización del cristianismo desde las altas esferas del poder hasta los simples soldados y colonos.

No son simples acusaciones sin fundamento: las propias autoridades del Patriarcado Latino de Jerusalén han alertado en declaraciones públicas de un aumento de la violencia y la represión hacia los cristianos. Encontramos el mismo mensaje en el Patriarca Ortodoxo de Jerusalén, Teófilo III, y en el Patriarca Armenio Nourhan Manougian, más contundentes que Pizzaballa. En concreto, Nourhan Manougian se ha caracterizado por la defensa del Barrio Armenio de Jerusalén, constantemente amenazado por parte de empresas y autoridades políticas. Los tres patriarcas realizaron un comunicado conjunto el año pasado por un ataque en la ciudad de mayoría cristiana de Taybeh, en Cisjordania. Durante el ataque, realizado por colonos, se prendió fuego a vehículos y se realizaron pintadas amenazantes hacia la comunidad cristiana.

Además, según dos entidades israelíes a favor de la convivencia entre judíos y cristianos, el Rossing Center y el Centro de Datos sobre la Libertad Religiosa, se registró un aumento de la violencia contra los cristianos el pasado año, incrementándose un 63% con respecto al año anterior.

La situación en Siria es igualmente hostil hacia los cristianos, pero de una forma más abierta. Desde que cayó el gobierno baazista, liderado por Bashar al-Asad, se han sucedido múltiples masacres contra los cristianos y otras confesiones, como alauitas o musulmanes chiíes. El Patriarcado Católico Griego de Damasco canceló las celebraciones de Pascua por miedo. No han tenido lugar ni procesiones ni otros actos públicos.

La Siria multirreligiosa del pasado reciente es ya historia. Las celebraciones que antes eran públicas ahora deben tener lugar en privado y bajo la amenaza de atentados, como el sucedido en la iglesia de Mar Elías, en Damasco. Este mismo año se han producido ataques contra los cristianos en Al-Suqaylabiyah, en la gobernación de Hama.

Tanto el sionismo como el islamismo se dan la mano a la hora de atacar a los cristianos, ya sea a través de la violencia sectaria, mediante amenazas y restricciones o directamente a través de bombardeos y destrucción de templos e imágenes sagradas.