Recientemente ha salido a la luz un mensaje de los nietos de Mohamed ben Abdelkrim El Jatabi, antiguo líder de la resistencia anticolonial rifeña y presidente de la extinta República del Rif (1921-1926). En él, los descendientes del histórico líder rifeño hablan de que la entrega del Rif a Marruecos por parte del régimen franquista en 1956 fue un error. Y es que, en lugar de abogar por el ejercicio de la autodeterminación, el régimen franquista donó el Rif a Marruecos.
Este mensaje no debe extrañarnos, puesto que desde los sectores independentistas rifeños, organizados en torno al Partido Nacional Rifeño (PNR) —partidario de la creación de una república democrática y laica— se señala el papel de España a la hora de solucionar la cuestión nacional rifeña.
La actual estrategia del PNR es política y está totalmente alejada de los rencores históricos que caracterizan a otras causas anticoloniales, apostando por la racionalidad y una vía pacífica y diplomática para poner fin a la ocupación marroquí del Rif. En esa estrategia el papel de España es clave.
El PNR, nacido de las cenizas de las protestas del Hirak en 2016, va más allá del reformismo dentro del régimen marroquí y aspira a su liberación nacional basándose en la experiencia de la República del Rif. Aquí es donde España, pero también Francia, pueden jugar un papel decisivo afirmando la existencia de ese Estado rifeño que no pudo consolidarse al ser derrotado en 1926 por las dos potencias colonizadoras de la región.
Recordemos que la República Rifeña envió una solicitud en 1922 para formar parte de la Sociedad de Naciones, organización precursora de la ONU, y que controlaba un territorio sobre el que el sultanato alauí no tenía presencia. Por ese motivo, los líderes rifeños nunca reconocieron la soberanía del sultán alauí sobre el Rif tras la guerra contra España y Francia.
Sin embargo, a pesar de que se pueden aludir a muchos hechos históricos y culturales, lo verdaderamente importante en esta cuestión es la entrega del Rif a Marruecos mediante los Acuerdos de Madrid en 1956 sin previa consulta a los rifeños. Esto vulneró el Derecho Internacional puesto que Marruecos jamás controló el Rif y a que existían estructuras de poder previas ajenas al sultán que sí representaban al pueblo rifeño. Se pasó por alto el Derecho de Autodeterminación reconocido por la ONU, en lo que ha sido calificado por el representante del PNR en España, Mohamed Douhri, como una segunda ocupación mucho peor que la española.
Si España reconociese que el proceso de la entrega del Rif a Marruecos fue irregular, favorecería en gran medida a la causa rifeña, pudiendo facilitar la creación de un Estado amigo y debilitar así el agresivo expansionismo marroquí. El PNR respeta la españolidad de Ceuta y Melilla y es muy crítico con las extorsiones migratorias que ejerce el Majzén constantemente contra nuestro país. El mensaje de los nietos del Abdelkrim y otras figuras del movimiento nacional rifeño va encaminado a reforzar los lazos amistosos con España, y señalar su responsabilidad como antigua potencia colonizadora al igual que sucede con respecto al Sáhara Occidental para lograr una solución.
El régimen marroquí no duda en reprimir duramente a los nacionalistas rifeños que desean ver un Rif libre. El malestar contra la ocupación marroquí no surge ahora, fue evidente con la Rebelión Rifeña de 1958, con las protestas del Hirak de 2016 o con las protestas del año pasado.