Los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio han dejado un balance humano aún en evolución, con cifras que varían según la actualización de las autoridades y de los medios internacionales. El último recuento difundido por fuentes oficiales y reportes de prensa sitúa el número de víctimas mortales en varias centenas, y el de heridos en varios miles, en un escenario de búsqueda todavía activo entre escombros y edificios colapsados.
La información disponible apunta a que la zona más afectada fue el centro-norte del país, con especial incidencia en La Guaira, Caracas y áreas del estado Yaracuy. Además de las muertes y heridos, se han descrito derrumbes de edificios, cortes de energía e interrupciones de servicios esenciales, aunque el alcance total de las pérdidas materiales sigue sin poder cuantificarse con precisión.
El Servicio Geológico de Estados Unidos – USGS, según sus siglas en Inglés – ha explicado que el terremoto de magnitud 7,5 fue el evento principal de una doble secuencia, precedido 39 segundos antes por un sismo de magnitud 7,2. Según su análisis técnico, el fenómeno se produjo por una falla de deslizamiento lateral poco profunda en el límite entre las placas del Caribe y Sudamérica, compatible con la ruptura del sistema de fallas de Boconó.
En cuanto a los daños y pérdidas, por ahora no existe una tasación cerrada de los daños patrimoniales y materiales. Sí hay constancia de colapsos estructurales, daños severos en viviendas y edificios, interrupciones de suministros básicos y afectación extendida en varias ciudades, lo que hace prever una factura elevada cuando terminen los trabajos de inspección y evaluación.
La respuesta internacional ha sido inmediata. Naciones Unidas ha informado del despliegue de más de mil rescatistas de 16 países, con equipos ya sobre el terreno y financiación de emergencia para la respuesta humanitaria. Estados Unidos anunció un equipo DART y 150 millones de dólares en ayuda, mientras que Chile, El Salvador y China también ofrecieron asistencia humanitaria o apoyo para la reconstrucción.
España no se ha quedado atrás: ha decidido enviar a 54 militares de la UME a Venezuela para reforzar el rescate tras los terremotos. El equipo USAR del BIEM II viaja con perros de búsqueda, cámaras de rescate y geófonos para localizar supervivientes entre los escombros.