Estados Unidos mantiene aún a 1000 militares en Siria. En los próximos meses se plantea la evacuación total de las tropas. Esta nueva postura del gobierno estadounidense se produce tras la nueva situación en el país.
El gobierno islamista sirio, tras su ofensiva sobre los kurdos, último grupo contestatario al nuevo régimen, ha recuperado el control de todo el territorio nacional. Este hecho explica el en parte, el fin de la presencia estadounidense en la zona..
Estados Unidos entró en Siria en 2014 para debilitar al gobierno sirio de entonces, en el marco de la lucha contra el Estado Islámico, que lejos de estar extinto, sigue operando en el desierto sirio. Ademas, muchos integrantes del gobierno islamista sirio liderado por Ahmed Al Shara, pertenecieron al Estado Islámico en el pasado. Con la caída del gobierno baazista de Bashar Al Assad, EE.UU no tardó en acercarse al nuevo poder.
Ya el 15 de febrero el ministro de Defensa sirio anunció que la base de Al Shadaddi, situada en el noreste del país en las afueras de la ciudad de Hasaka, fue transferida a los sirios por parte de las fuerzas norteamericanas. Posteriormente también fue transferida la base militar de Al Tanf, cerca de la frontera con Jordania e Irak.
La entrega de estas bases militares tiene por objetivo reforzar al régimen islamista sirio, que se ha erigido en el nuevo principal socio de Estados Unidos, relevando a los kurdos. De hecho, este acontecimiento enlaza con el enfrentamiento armado entre las fuerzas kurdas y el gobierno sirio.
Entre finales de 2025 y principios de 2026, las fuerzas gubernamentales islamistas iniciaron una ofensiva sobre el territorio bajo control kurdo, al noreste del país. Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) fueron perdiendo terreno y las fuerzas gubernamentales lograron liberar a muchos presos islamistas de las cárceles kurdas. Esto no puede pasar desapercibido porque puede tener un impacto directo en Europa.
La negativa de los kurdos de perder su autonomía e integrarse en las fuerzas armadas fue forzada, y a finales de enero de 2026 se llegó a un acuerdo preliminar beneficioso para el gobierno central y perjudicial para la autonomía kurda. Según el preacuerdo, las fuerzas kurdas irán integrándose gradualmente en el ejército, desapareciendo como actor independiente en la zona.
La presencia militar estadounidense en Siria solo ha servido para debilitar al antiguo gobierno baazista. En colaboración con las fuerzas kurdas, se privó al gobierno sirio de Bashar Al Asad de los recursos petrolíferos, contribuyendo a su caída y al surgimiento del nuevo poder islamista, con el que Estados Unidos esta colaborando activamente. Con el cambio de los equilibrios de poder, EE.UU está remodelando su presencia en la región y priorizando a unos aliados sobre otros.