Vox y el pacto de la televisión y los sillones en Extremadura

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La investidura de María Guardiola en Extremadura se ha convertido en un pulso político que deja al descubierto una contradicción evidente: Vox, el partido que ataca al PP como parte del <<bipartidismo>>, ahora exige poder institucional para permitir que el PP gobierne.

Según informaciones publicadas en medios nacionales, Vox ha planteado condiciones concretas para apoyar la investidura: control de la dirección de los informativos de Canal Extremadura, una vicepresidencia autonómica y dos consejerías. No hablamos de exigencias o principios programáticos ni de un acuerdo mínimo sobre políticas a realizar: hablamos de un reparto directo de poder. Y claro, aquí ya huele raro.

Lo más llamativo es el contexto político. Vox ha repetido que el PP es el <<PSOE azul>>, que no representa una alternativa real. Incluso han llegado a ridiculizar públicamente a Guardiola, presentándola como <<la Irene Montero de Extremadura>>, reforzando la idea de que PP y progresismo son lo mismo con distinto color.

Pero cuando llega el momento decisivo, Vox no se limita a votar en función de un programa. Exige cargos, estructuras y control. Si el PP es el <<PSOE azul>>, ¿por qué Vox negocia sillones para sostenerlo? Vamos, que una cosa es el discurso y otra lo que se hace cuando hay poder en juego.

Canal Extremadura: del <<TeleSánchez>> al control autonómico

Que Vox ponga como prioridad el control de los informativos de Canal Extremadura no es un detalle menor. Vox no ha parado de repetir que TVE es <<TeleSánchez>>, que los medios públicos están colonizados por el poder y que son propaganda política.

Sin embargo, ahora exige exactamente eso en Extremadura: controlar la televisión pública autonómica como condición para facilitar una investidura. Dicho claro: critican la manipulación… hasta que les toca a ellos manejar el mando a distancia.

Ni una sola exigencia programática

Lo más grave de todo no es el número de cargos, sino lo que revela esta negociación: Vox no está poniendo sobre la mesa exigencias claras de programa, reformas concretas o medidas urgentes para Extremadura.

No exige un plan de empleo, ni medidas para el campo, ni soluciones para la despoblación, ni medidas frente a la inmigración masiva. Exige sillones. Y esto, sinceramente, es para echarse las manos a la cabeza.

Porque aquí no se discute un proyecto para los extremeños, se discute un reparto de poder. Y cuando la prioridad es controlar informativos y repartir consejerías, el mensaje es clarísimo.

El verdadero mensaje

Lo que ocurre en Extremadura muestra el modelo político de Vox cuando tiene la llave de un gobierno: atacar al PP en público, presentarlo como parte del bipartidismo, pero al mismo tiempo sostenerlo si el precio es suficiente y acabar siendo su muleta.

Y ese precio no se mide en propuestas para los ciudadanos, sino que se se mide en cargos, control institucional y poder. En resumen: mucho <<patriotismo>> y mucho <<solo queda Vox>>, pero a la hora de la verdad… no les falta tiempo para darle el gobierno al PP.

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