27 de febrero de 2026

Durante estos días se ha puesto...

James Costos y Grupo Secuoya: El puente entre Hollywood y el Gobierno de Sánchez

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De la Embajada a los platós de Tres Cantos

Si Raúl Berdonés puso los «hierros» y el Gobierno puso el dinero, James Costos puso el prestigio y el acceso. La incorporación del exembajador estadounidense como presidente ejecutivo de Secuoya Studios no fue un fichaje casual ni estrictamente corporativo. Costos, un hombre con acceso directo a los despachos más influyentes de Washington y Madrid, aterrizó en la productora para transformar un grupo de servicios técnicos en una factoría de influencia global.

La relación de James Costos con Pedro Sánchez trasciende lo estrictamente profesional, forjada en una afinidad que se remonta a los años del estadounidense como embajador. Costos ha sido, en la práctica, el gran validador del presidente ante las élites demócratas de Estados Unidos y los gigantes del entretenimiento californiano. Esta cercanía personal fue el catalizador que permitió a Secuoya pasar de ser una empresa de servicios técnicos a convertirse en la productora de confianza para proyectos de Estado. No es casualidad que el hombre que facilitaba las alfombras rojas en Washington terminara presidiendo la división de estudios de la misma empresa que, tiempo después, se encargaría de rodar el documental destinado a ensalzar la figura cotidiana del líder del Ejecutivo.

Madrid Content City: El búnker del relato

Bajo el mando de Costos, Secuoya dejó de ser percibida solo como una subcontrata de RTVE para presentarse como el «Hollywood español». El gran proyecto de esta etapa es Madrid Content City, en Tres Cantos. Un complejo masivo que no solo alberga a Secuoya y Netflix, sino que se ha convertido en el epicentro donde se cocina la cultura y la información que consume el país.

Esta infraestructura, presentada como el gran motor del sector audiovisual nacional, ha contado con el respaldo institucional constante de una administración que ve en este centro el lugar ideal para centralizar el control del relato. James Costos, con su red de contactos, ha sido el encargado de vender la «Marca España» fuera, mientras dentro, la productora seguía estrechando lazos cada vez más lucrativos con el Gobierno.

El eje Moncloa-Hollywood

La influencia de Costos permitió a Secuoya jugar en una liga diferente. No es solo que produzcan «La Moderna» o «Equipo de Investigación»; es que se han convertido en los interlocutores necesarios entre el Gobierno y las grandes plataformas internacionales.

Esta posición de privilegio crea un embudo peligroso: si una producción internacional quiere facilidades en España, el camino suele pasar por Secuoya. Si el Gobierno busca una vía para humanizar su imagen a través de contenidos narrativos, utiliza los servicios de quienes mejor conocen el lenguaje del espectáculo. La «humanización» de la política a través de proyectos como el documental de Sánchez no es más que la aplicación del manual de Hollywood a la política española, ejecutado por quienes habitan ambos mundos con total naturalidad.