Blocus: una etiqueta sin dueño, 130 detenidos y ninguna respuesta
Una convocatoria anónima de TikTok dejó en Barcelona unos 130 detenidos, 76 de ellos menores. Los Mossos niegan que sea una organización, pero la Guardia Civil ha encarcelado a su presunto fundador
La convocatoria anónima de Blocus en TikTok acabó en Barcelona con unos 130 detenidos, 76 de ellos menores, y unos 30 comercios dañados o saqueados. Los Mossos niegan que sea una organización, pero la Guardia Civil ha encarcelado a su presunto fundador.
El 24 de octubre, unos 500 jóvenes se concentraron cerca de la plaza de Cataluña tras una convocatoria de Blocus difundida por TikTok, WhatsApp y Telegram. Terminó con unos treinta comercios dañados o saqueados, 33 incendios atendidos por los Bomberos, 14 mossos heridos y unos 130 detenidos, 76 de ellos menores, según los Mossos. Las instrucciones, según Telecinco, pedían vestir de negro, taparse la cara y llevar pirotecnia.
¿Quién está detrás? Blocus es una palabra francesa que significa bloqueo y llegó de las protestas de los liceos franceses por la “dignidad de los institutos”. Los Mossos y la Generalitat sostienen que no es una organización, sino una etiqueta alimentada por las redes, y la comisaria jefa, Silvi Catà, habla de grupos pequeños de entre tres y diez personas. Sin embargo, el 30 de octubre la Guardia Civil detuvo en Picanya, en Valencia, a quien considera su fundador e impulsor en España, y una jueza lo envió a prisión sin fianza por presunta organización criminal. Es un presunto, y está por demostrar. Las dos versiones no encajan: o es un fenómeno sin jefe, o tiene uno.
El dispositivo del 31 de octubre fue enorme: más de 500 agentes en el centro de Barcelona y 2.264 identificados en Cataluña, 1.800 por los Mossos y 464 por la Guardia Urbana, con 181 denuncias por llevar objetos peligrosos. La consejera Núria Parlon explicó que el criterio era ir “vestidos de negro o de oscuro o con capucha” y negó el perfil racial, que denuncia la CUP. La noche terminó “con tranquilidad”, según Collboni, y con una decena de detenidos en toda España.
Un detalle que casi nadie cuenta: la acampada por la vivienda de la plaza de Cataluña se desmarcó, cerró accesos para impedir la entrada de alborotadores y acogió a familias atrapadas en los enfrentamientos. Nadie ha demostrado que quienes saquearon protesten por la escuela o la vivienda. Lo que sí sabemos es quién paga: los comercios. Los de arriba responden con identificaciones y reproches, y nadie contesta a la pregunta de fondo: qué ofrece este sistema a un chaval de 15 años.
