Se suicida un hombre de 60 años en L’Hospitalet debido al desahucio del local donde trabajaba
Javier, un zapatero de 60 años del barrio de La Florida, fue encontrado muerto en el interior del local en el que trabajaba y que le obligaron a abandonar al no poder hacer frente al alquiler
Un hombre de 60 años se ha suicidado en el interior de la zapatería que regentaba en el barrio de La Florida, en L’Hospitalet de Llobregat. Javier atravesaba dificultades económicas y tenía que abandonar próximamente el local al no poder seguir pagando el alquiler. Allí trabajaba como zapatero y pasaba buena parte de sus días. Incluso dormía algunas noches en el establecimiento debido a la precariedad económica que atravesaba.
La alarma la dio un amigo. El martes había observado que la persiana de la zapatería permanecía parcialmente levantada y al regresar al día siguiente y comprobar que continuaba exactamente igual, decidió avisar a los servicios de emergencia.
Los Mossos d’Esquadra se desplazaron hasta el establecimiento, situado en la calle Martí i Blasi, y encontraron en su interior el cuerpo sin vida del hombre. No se apreciaron indicios de criminalidad. La policía catalana mantiene abierta una investigación para esclarecer todas las circunstancias de la muerte.
Las dificultades económicas de Javier
Según las informaciones conocidas hasta el momento, Javier estaba especialmente preocupado por la situación del negocio y por tener que dejar el local. El hombre habría dejado además una nota de despedida en la que hacía referencia a lo que estaba viviendo. La pérdida del establecimiento suponía perder el lugar en el que había desarrollado durante años su actividad. También desaparecía la fuente de ingresos de la que dependía.
La situación de Javier refleja las dificultades que atraviesan también muchos pequeños trabajadores por cuenta propia. Mantener abierto un negocio supone afrontar cada mes el alquiler del local, los suministros, los impuestos y otros gastos. Todo ello incluso cuando los ingresos no son suficientes.
Los desahucios vuelven al debate público
Su muerte se produce en un momento en el que los desahucios han vuelto a adquirir una importante presencia en el debate público. El caso de Maricarmen, la mujer de 87 años desahuciada en Madrid, desencadenó una acampada en la Puerta del Sol y una inmediata reacción política que terminó dando nombre al denominado «decreto Maricarmen». Todo ello se produjo en medio de críticas que acusaron al Gobierno de aprovechar políticamente su caso.
El caso de Olga, vecina de L’Hospitalet que se suicidó meses después de ser desahuciada, también puso de manifiesto la gravedad del problema. Una situación relacionada con la vivienda que se está llevando vidas por delante.
Por el momento, la muerte de Javier no ha alcanzado una repercusión social y política comparable a la que tuvo el caso de Maricarmen. Su historia muestra, sin embargo, una realidad que muchas veces queda fuera del debate sobre la precariedad, y es que esta también golpea a pequeños autónomos y trabajadores por cuenta propia que dependen de lo que consiguen sacar adelante cada día.
Detrás de un impago, del cierre de un pequeño establecimiento o de un desahucio hay personas que pueden encontrarse en una situación límite. Personas como Javier, dentro de un sistema económico que oprime a una clase trabajadora asfixiada y abandonada por una clase política a la que solo le importa mantener sus privilegios.
