Elecciones presidenciales en Brasil: Tercer enfrentamiento entre Lula y un Bolsonaro

0
LULA BOLSONARO
5/5 - 1 voto
En Brasil, el oficialista Lula da Silva busca repetir otra legislatura en la presidencia. El líder del Partido de los Trabajadores ya concatenó dos legislaturas presidenciales a principios de los 2000 y tiene como objetivo replicar la hazaña en estas elecciones.
Pero sus opciones para revalidar no están claras. Las encuestas indican que el sucesor de Jair Bolsonaro habría ganado terreno y duplicado su intención de voto en menos de un año, sin llegar a adelantar a Lula.
Salimos de una campaña polarizada a un escenario extraordinariamente ajustado entre dos candidatos que provienen de ambos extremos del tablero político: de la izquierda, en el caso de Lula, y de la derecha, en el caso de Bolsonaro.
El duelo además se prolongará hasta la segunda vuelta a finales del mes, puesto que ninguna casa demoscópica señala que vayan a alcanzar la mayoría en la primera vuelta. En esa segunda ronda se sitúan las esperanzas de Bolsonaro.
La pequeña ventaja que mantiene con Lula puede solventarla (bien en la primera o en la segunda vuelta) si consigue fagocitar a los electores de los candidatos de partidos minoritarios.
Entre los principales partidos minoritarios en los que tendrá que pescar contamos con: el centrista Partido Social Democrático (de ideología liberal a pesar del nombre), en una posición intermedia entre ambos candidatos, que rondaría el 3,5%; el libertario partido Novo, cuyas posturas se circunscriben a preocupaciones económicas y teniendo valores liberales para cuestiones sociales, que habría caído hasta el 1%; el partido de nueva derecha radical e inspiración bukelista Missão, que ganaría en torno al 4% de sufragios; y finalmente, Avante, una escisión cristiana de carácter social del Partido de los Trabajadores Brasileños (un partido obrerista de corte conservador) que, de rozar el 10% durante la campaña electoral, se habría hundido al 5%.
Este escenario nos habla de una posibilidad real de que Bolsonaro pueda dar un vuelco a las tendencias en los comicios y adelantar por un margen estrecho a Lula en la segunda vuelta. Paralelamente, las proyecciones nos indican que hay un número relevante de indecisos, mayor que en otras convocatorias; así que, si hace una buena labor convenciendo a los votantes, la presidencia estaría al alcance de su mano.

POLARIZACIÓN Y DESAPEGO

Simultáneamente a los datos de indecisos, hay encuestadoras que hablan de niveles bajos de participación donde, a pesar de la polarización de los comicios, no se refleja un aumento de la movilización del votante brasileño. De hecho, se especula que el número de indecisos y la baja movilización del electorado estarían conectados entre sí y responden a una tendencia más generalizada de falta de interés de la ciudadanía por la política.
La baja movilización y el alto número de indecisos serían frutos del cansancio de la política divisiva entre dos bandos muy polarizados (lulistas y bolsonaristas), más preocupados en activar a sus electorados y rascar algunos votantes indecisos con una campaña negativa; es decir, centrándose en descalificar al adversario y atacar sus ideas, más que en realmente hacer propuestas o convencer con un proyecto ideológico. Buscan asegurar que sus votantes salgan a las urnas y no se abstengan, en lugar de aspirar a persuadir al otro bloque; esta labor ha contribuido a cementar el enfrentamiento entre ambos.
Y, aunque hemos vivido una campaña polarizada, el tono está rebajado en comparación con las anteriores, si comparamos con las de las últimas elecciones.
La campaña de Flávio Bolsonaro cuenta con algunos tintes populistas, pero lejos de la campaña antisistema de su padre, que buscaba socavar las instituciones brasileñas. Mientras que Jair Bolsonaro optó por discursos rupturistas contra el Tribunal Supremo y la derecha tradicional, a los que acusaba de blandos y cómplices con la izquierda, su hijo opta por ataques controlados contra jueces específicos, realiza demandas por vías judiciales y tiene un enfoque más pragmático con la derecha moderada, a quienes ve como aliados. El cambio de formas también se ha dado en los medios para hacer la campaña: Flávio ha apostado por las redes sociales frente a los grandes mítines-espectáculo de su padre.
Más allá de si el tono es más beligerante o no, serán elecciones competitivas y todo indica que avanzaremos a una segunda vuelta.

LAS CAMPAÑAS

Para conseguir cambiar estos márgenes estrechos, los candidatos habrían adoptado varias estrategias en sus campañas.
Para empezar, Lula ha apostado por incentivos sociales, habiendo desplegado desde el Ejecutivo una batería de medidas populares destinadas a llenar los bolsillos más humildes (con lo que busca movilizar su base), entre ellas: el programa de renegociación de deudas personales, un aumento del 15% en el programa social Bolsa Família y la prohibición de las casas de apuestas online.
Mientras, la estrategia de Flávio Bolsonaro centró sus esfuerzos en pedir el voto útil. Su objetivo principal es movilizar el masivo sentimiento anti-Lula (estimado en cerca del 50% del censo) y mantener la incisión que hizo su padre en el electorado evangélico de bajos ingresos, al cual cortejan mediante discursos religiosos conservadores que calan mejor que entre católicos o ateos y les separan de Lula; espera que su respaldo y el de la población más acaudalada reactive la base bolsonarista que permitió a su padre alcanzar el poder, pero su falta de carisma será un óbice que le lastre.

CORRUPCIÓN

Por último, quería tocar la cuestión de la corrupción como la principal responsable de socavar la confianza en el régimen político brasileño, y como la causa de la previsible baja participación.
Con una campaña de ataques cruzados por casos de corrupción que afectan a las cúpulas de ambos candidatos, conectadas por un mismo nexo, se englobaría a la élite política brasileña en un mismo escándalo de corrupción, el del “Banco Master”, cuyo líder, Daniel Vorcaro, sería partícipe y responsable del mayor caso de corrupción en la historia del país.
Por un lado, el hijo de Lula y el influyente magistrado Alexandre de Moraes son miembros claves del bloque izquierdista y serían acusados de usar sus contactos gubernamentales para intentar vender de forma irregular 1,2 millones de frascos de cannabidiol al Ministerio de Salud por un valor aproximado de 100 millones de dólares, además de estar vinculados a desvíos en el fraude multimillonario del INSS.
Por el otro lado, Flávio Bolsonaro está afectado también por el caso del colapsado Banco Master; la Policía Federal abrió una investigación formal contra Flávio por corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas. El caso explotó tras interceptarse audios en los que Flávio pedía a Vorcaro 12 millones de dólares para financiar una película biográfica sobre su padre. Por si no fuera suficiente, paralelamente hubo filtraciones de su exsocio en los últimos días de septiembre de facturas, audios y fotos que vinculan a Flávio con la recepción de costosos regalos de lujo a cambio de destrabar gestiones corporativas, además de destapar encuentros privados de carácter sexual pagados por terceros en un hotel de Río de Janeiro, lo cual resulta muy nocivo para su discurso anticorrupción y de valores familiares.
La corrupción, el empobrecimiento, la inseguridad y la desconfianza en líderes políticos que parecen más preocupados por estar en el poder (los Bolsonaro han creado una especie de dinastía familiar y Lula, con casi 81 años, quiere ser presidente por cuarta vez) espolean el desencanto, y frente a ello solo queda la movilización contra el adversario, efigie de todos los males en sus campañas.
En cualquier caso, y como última nota, estas elecciones serán determinantes en el equilibrio de poder en la región, en las que, si se replica el escenario de derrumbe de la izquierda en la región (Argentina, Bolivia, Chile, Perú, Colombia), Trump tendría vía libre en América sin ningún contrapeso excepto México, que estaría de facto aislado en el continente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *