Marruecos vota por mantener su política expansionista sobre Ceuta y Melilla

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Marruecos vota por mantener su política expansionista sobre Ceuta y Melilla
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El PAM gana las elecciones legislativas con 97 diputados y deberá buscar aliados para gobernar, mientras la reivindicación sobre las dos ciudades españolas continúa presente entre las principales fuerzas políticas marroquíes

 

Marruecos ha votado y el resultado cambia su equilibrio parlamentario, aunque no parece anticipar un cambio sustancial respecto a Ceuta y Melilla. El Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) ha ganado las elecciones del 23 de septiembre con 97 de los 395 diputados. Le siguen el RNI con 66, Istiqlal con 65 y el islamista PJD con 54. Los comicios han estado marcados además por una baja participación, que se ha quedado en el 38,08%, frente al 50,86% registrado en 2021.

El PAM no podrá gobernar en solitario, ya que la mayoría absoluta está situada en 198 diputados. Tendrá que buscar aliados y todavía no se conoce la composición del próximo Gobierno. La Constitución marroquí establece que Mohamed VI debe nombrar al jefe del Gobierno entre los miembros del partido que haya ganado las elecciones. Corresponderá, por tanto, al PAM encabezar las negociaciones para construir una nueva mayoría.

Su victoria tiene especial interés desde Ceuta y Melilla. Entre las principales figuras del PAM se encuentra Abdellatif Ouahbi, ministro de Justicia durante la última legislatura. Ouahbi ha sido además uno de los dirigentes marroquíes que más abiertamente ha reivindicado ambas ciudades como marroquíes durante los últimos meses.

Pero el PAM no está solo. El nacionalista Istiqlal mantiene históricamente esta reclamación, mientras el PJD también ha defendido la denominada liberación de Ceuta y Melilla. Los islamistas vuelven a crecer después de haberse hundido hasta los 13 diputados en 2021. El RNI de Aziz Akhannouch, por su parte, ha empleado un tono bastante más discreto. Durante su etapa de Gobierno ha priorizado la cooperación económica y diplomática con España, aunque sin romper con la posición territorial mantenida por Marruecos.

El poder de Mohamed VI

La celebración de elecciones no debe confundirse con la existencia de una democracia equiparable a la de los países desarrollados. Marruecos mantiene un sistema político de carácter autoritario en el que la monarquía concentra una parte fundamental del poder, pese a existir partidos y elecciones periódicas.

Para entender la política marroquí no basta, por tanto, con mirar los resultados electorales. Hay que tener muy presente la figura de Mohamed VI y el peso de la monarquía alauí, una dinastía que gobierna Marruecos desde el siglo XVII. El rey nombra al jefe del Gobierno dentro del partido vencedor y preside el Consejo de Ministros. También puede cesar ministros por iniciativa propia tras consultar al jefe del Gobierno. Además, es jefe supremo de las Fuerzas Armadas, preside el Consejo Superior de Seguridad y puede disolver las cámaras en los supuestos previstos constitucionalmente. La Constitución también le reconoce expresamente el derecho de gracia, que le permite conceder indultos a personas condenadas por delitos.

Desde Ceuta y Melilla, sin embargo, la mayor preocupación no es quién termine gobernando Marruecos, sino la política del Gobierno de España, presidido por Pedro Sánchez. Un Gobierno que mantiene abandonadas a las dos ciudades españolas y una posición servil a los intereses de Marruecos, que se encuentra envalentonado y con más ansias expansionistas tras la reciente invasión de Ceuta.

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