Maratón de elecciones históricas en Brasil, Bulgaria y Serbia

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Elecciones en Brasil

En las elecciones brasileñas, tras fracasar tanto Lula (izquierda), como Bolsonaro (derecha) en superar el 50% de los votos en la primera ronda. Se han visto abocados a una segunda vuelta en la que se enfrentarán ambos.

Tras la victoria inesperada de Bolsonaro en la primera vuelta, los sondeos se muestran poco halagüeños para Lula. Bolsonaro se espera que por afinidad ideológica acabe capitalizando la mayoría de votos de los partidos minoritarios. Si sumamos a esto el liderazgo inesperado que obtuvo en la primera vuelta, las opciones de Lula serían prácticamente nulas.

Lula está agotando las cartas que le quedan en un intento de evitar la llegada de los Bolsonaro al poder. Tras la primera vuelta lanzó acusaciones a Meta de favorecer mensajes pro-Bolsonaro en campaña en detrimento de los suyos, llegando a hablar de “manipulación algorítmica”.

Con el objetivo de desafiar las previsiones y proyectar una imagen de fuerza, ha realizado mítines multitudinarios. En los cuales ha sido arropado por centenares de miles de simpatizantes (se habla de actos que superan el millón en Río y Sao Paulo).

En la misma línea de los paquetes de medidas que sacó de cara a la primera vuelta. Ha aprobado en esta ocasión la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales antes de la segunda ronda.

El debate presidencial era su última oportunidad de lucirse para dar la vuelta a los sondeos. Y en cierta medida, así ha sido: por un lado ha puesto en aprietos a Bolsonaro, cuya defensa de la actuación de un policía que hirió de muerte y acabó con la vida de una niña por error le costó defender enfrente de la madre de la fallecida, sentada en el público por invitación de Lula; por otro lado, protagonizó un momento tenso al referirse Bolsonaro a los “nueve dedos” de Lula, que este último le echó en cara como un comentario clasista, ya que perdió uno de sus dedos en un accidente laboral en su juventud.

Sondeos para la segunda ronda de las presidenciales brasileñas.

Con muchas encuestadoras hablando aún de empate técnico esperan impedir que triunfe otro gobierno de derecha en América Latina, cuyo mapa para alegría de Trump se estaría tiñendo de azul.

Elecciones en Bulgaria

En Bulgaria se encaminan a unas elecciones presidenciales muy cercanas en el tiempo a sus últimas elecciones legislativas en donde vivieron el cambio político más drástico de su democracia. Un nuevo partido político previamente inexistente en la Asamblea Nacional Búlgara obtuvo una mayoría absoluta. En un contexto además de participación alta, superando la registrada en los siete comicios anteriores. El nuevo partido, Bulgaria Progresista, creado por el popular presidente Rumen Radev consiguió cerca del 45 % de los votos.

Tras estos resultados inéditos se da por finalizada una era de caos político en Bulgaria, que concentró ocho elecciones en un lustro, con una duración media de los gobiernos de 7 meses. Llegando al extremo de tener convocadas tres elecciones en un mismo año.

Durante esta era la fragmentación parlamentaria estalló, dando paso a una vorágine de partidos populistas anti-corrupción repartidos a lo largo del espectro político. Formándose de facto una especie de parlamento duplicado con «partidos espejo» que replicaban a las formaciones tradicionales de la cámara en cuanto a ideas, pero le añadían el componente populista «anti-establishment».

Las fuerzas históricas tuvieron dificultades a la hora de llegar a acuerdos con ellas, porque a pesar de la afinidad ideológica que tenían, la falta de voluntad de estos partidos protesta en llegar a coaliciones con los que señalaban por corrupción dificultó enormemente la formación de gabinetes estables.

Rumen Radev consiguió usar su popularidad para crear Bulgaria Progresista y barrer a los remanentes de los “partidos espejo” duplicados que defendían lo mismo pero servían como catalizadores para los votantes frustrados con la corrupción. Para ello, abandonó la presidencia, dejando en funciones a su sucesora Iliana Yotova, la candidata que ahora busca revalidar otro mandato.

Iliana tiene un camino aparentemente sencillo delante de ella, en el tablero solo tiene a dos candidatos relevantes:

El centroderechista Andrey Gyurov cuyo programa liberal y atlantista aspira a convencer a la clase media y clase alta de las ciudades. Especialmente en la capital Sofía donde se alcanzan los mayores niveles de bienestar, y es la ciudad con mayor conexión internacional (la más cosmopolita).

Su objetivo es poder convertir estas elecciones en un plebiscito entre más Unión Europea o no, vista tradicionalmente en los Balcanes y el Este de Europa como un oráculo de desarrollo y la meta final de los gobiernos. La ola euroescéptica le aleja de la meta, por lo que ha hecho énfasis en el peligro de perder financiación europea si se incumplen sus directrices.

Por otro lado estaría el ultraderechista Kostadin Kostadinov con apoyos menores en zonas rurales. Sus mensajes contrarios al Islam, y a las minorías gitanas son su principal baza para mover el sentimiento de abandono en las zonas rurales de uno de los países más conservadores del continente.

Iliana Yotova representaría a la izquierda. Agruparía a socialistas tradicionales y los nuevos del partido de su predecesor Rumen Radev. Contaría con un fuerte apoyo en las clases populares, sectores de bajos ingresos en las ciudades, y fuerte hegemonía en el empobrecido mundo rural. Cree que podrá recoger gran parte de los votantes desencantados que opten por Kostadin Kostadinov en la primera vuelta, como hizo Radev en las legislativas en las que esquilmó a la extrema derecha. Yendo así de camino a recuperar la primacía que disfrutó la izquierda búlgara hace décadas.

La demoscopia confirma claramente este escenario. Iliana gana con más del 40% de los votos acercándose a obtener la victoria en la primera vuelta, algo nunca acontecido. Tan solo su compañero Radev se acercó a este hito.

 

Proyecciones recogidas por el portal EuropeElects

Elecciones en Serbia

Las elecciones parlamentarias serbias han sido convocadas de manera anticipada y tras la crisis política que está asolando el país. Numerosas protestas estudiantiles en contra del estado de las instituciones y la corrupción generalizada han debilitado al gobierno.

Dichas protestas estallaron tras un accidente ferroviario mortal. Si bien es cierto que consiguieron la dimisión de dos ministros, fue visto como insuficiente. La magnitud de las protestas creció, y mutaron en una huelga. Que habría contado con mucho seguimiento de funcionarios, que han vivido los recortes y la falta de medios de manera más agudizada.

Finalmente consiguieron la dimisión del primer ministro serbio, pese a ello, la presión se mantuvo por los manifestantes que creen que el problema es estructural y no se resolverá con el cambio de figuras del gobierno. Fundaron un partido llamado «La Lista de Estudiantes» y pidieron elecciones anticipadas que conseguirían tras el recrudecimiento del conflicto en la calle.

El SNS, el partido gobernante va a tratar de defender su labor, expandida más de una década, al mando del ejecutivo y el legislativo. Por el momento y ante la impotencia por la incapacidad de ahogar las protestas con tonos más conciliadores habría retornado a una retórica belicosa, en la que afirma que son agentes extranjeros. El objetivo sería hacerles parecer títeres de potencias extranjeras cuya labor intencionada o no sería desestabilizar el país.

El SNS cuenta con dificultades para defenderse en el debate que atraviesa su nación, que no es ideológico, o sobre la integración en la Unión Europea, el dilema crucial en las democracias del Este de Europa. No consiste en eso porque realmente ni ellos cuentan con una plataforma clara (han ido concatenando coaliciones atrapalotodo para fagocitar partidos dispares y mantenerse en el poder  otorgándoles concesiones), ni tampoco La Lista de Estudiantes, cuyo mensaje es fundamentalmente de denuncia de las principales problemáticas y de limpieza y transparencia institucional. Un marco perdedor para el SNS.

La Lista de Estudiantes no contará en sus papeletas con estudiantes, ni candidatos de otros partidos opositores. En un intento de mostrar transversalidad como un movimiento amplio y verdaderamente rupturista con el régimen político, respectivamente.

Sin liderazgo claro, sin jerarquías y con el poder descentralizado, la estructura del partido se asemeja a la de las propias manifestaciones donde ha nacido. Esto muestra una falta de interés por constituirse como partido, y subraya su voluntad de acabar con el dominio del SNS, pero sin planes a largo plazo. Por tanto, tendrían dificultades para sobrevivir en próximas citas electorales, ya que como movimiento protesta se agotarán en cuanto la movilización ciudadana se relaje, o lleguen al poder, ya que cumplidos sus objetivos la propia existencia de la organización dejaría de tener sentido. Mi predicción sería que con toda probabilidad estas elecciones serán el cénit del movimiento civil.

Su programa es de mínimos, con una serie de propuestas populares que buscarían recabar apoyo de gente de distintos lugares del espectro político. La defensa de la transparencia y limpieza de las administraciones públicas, la modernización de la economía, la expansión de servicios educativos y sanitarios…

Su objetivo es movilizar a apoderados en todos los colegios electorales para prevenir operaciones de compra de votos (usuales en el país). Tienen confianza en que si se materializa la tendencia que apuntaban los sondeos y se previenen acciones corruptas «caciquiles» acabará la era SNS

Encuestas para las elecciones serbias de 2026

Más allá de la política interna, no parece que en términos geopolíticos vaya a suponer ninguna alteración del panorama regional. Las protestas estudiantiles muestran cierto grado de afinidad con Rusia (aun sin llegar a las cercanas relaciones del SNS con Putin), y tampoco parecen incentivados para revitalizar la cuestión del acceso a la Unión Europea, a la cual los jóvenes serbios (que tradicionalmente fueron los más proclives al europeísmo) miran con escepticismo por su falta de apoyo en conflictos estudiantiles y ante el retroceso democrático serbio.

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